Aprende a cumplir tus sueños 61/366

Soñar revela caminos que nos permiten ser mejores personas, diseñar futuros insospechados, y creer que las cosas pueden ser modificadas y mejores. Soñar es mostrarle a la mente y al corazón caminos nuevos, rutas que otros no han recorrido –tal vez por miedo o por falta de voluntad- pero que se abren frente a nuestros ojos como una invitación para transformar nuestro destino.
Los sueños son el material del que está hecha la innovación, son su materia prima básica, los elementos que la constituyen, su esencia. Entonces, soñar –como actividad productora de sueños- es una de las más grandes actividades de aquellos que se dedica a investigar, a diseñar platos, a generar nuevas recetas, a creer en un país distinto. Porque la acumulación de los sueños puede ser entonces el mejor material para construir castillos difíciles de destruir.
Hay que ser sinceros: no todos los sueños se cumplen tal como alguna vez se aparecieron en nuestra mente y alma. Pero es que sería imposible pedirle eso a la vida, por el contrario, los sueños casi siempre son grandes contenedores de posibilidades que, dependiendo de la voluntad, el esfuerzo, sacrificio, inversión de tiempo, oportunidades aprovechadas o desaprovechadas, y la sumatoria de otros factores que no son responsabilidad del soñador, se cumplen. Los sueños siempre vienen acompañados de señales dispuestas como rutas, pero nunca vienen con una lista de pasos exactos para su cumplimiento.
La necedad, tesón o aferramiento a un sueño no garantiza tampoco su cumplimiento, pero sí hará posible el encontrar rutas mediante las cuales puedan conseguirse partes de ese sueño, o tal vez maneras en las que ese sueño pueda mejorar sus perspectivas y convertirse en algo mucho más profundo, duradero y trascendente. Porque una de las claves para cumplir un sueño es que el egoísmo sea reducido al mínimo, que se sueñe para hacer el bien común, que se pretenda que sus resultados beneficien y se compartan con muchos.
Los sueños guajiros –esos que parecen más ficción que metas- son casi siempre distracciones, pero si nacieron con la motivación adecuada, se modulan y se permiten evolucionar pueden transformarse en realidades interesantes. Los sueños personales –esos que suenan más a individualidad que colectividad- son la sombra de la ambición, la materialización del ego, y la más oscura forma de transformar la realidad. Sí, la ambición de poder, gloria, dinero, fama o éxito es una de las motivaciones más grandes y desafortunadamente más efectivas que existen, pero los resultados casi siempre se caen con el paso del tiempo, las malas acciones se regresan –casi karmaticamente- al origen y el destino del sueño se cumple: morir sin haber triunfado, o matar al soñador en turno.
Entonces, soñar es una forma de construir cambios, de innovar, de generar comunidad, de entenderse con otros a partir de una materia etérea, de encontrar y trabajar silenciosamente por una necesidad,  deseo o ambición equilibrada. Soñar, es la forma en que se inicia cualquier cambio, cualquier investigación, es la forma en que otros cambian el mundo, la manera en que muchos lo reciben. Soñar es de valientes, para investigar e innovar, hay que ser valientes todos los días de la vida.

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laloplascencia

Cocinero mexicano dedicado a la investigación gastronómica. Nombrado por diario Excelsior como "El chef que ha revolucionado la forma de entender la gastronomía mexicana" Fundador de CIGMexico - Lalo Plascencia, nombrado Maestro Cocinero de México, conferencista, masterclass y promotor de #sherryMX Creador del Seminario de Actualización en Cocina Mexicana y Gastroinnova: Seminario de Innovación y Creatividad en Cocina Mexicana

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