De vinos y licores 4 dummies IV

MÉXICO, DF. Las lluvias en muchas partes de México obligan a pensar en una bebida más generosa que un vino. El más famoso de los destilados mexicanos, el tequila, sería una opción válida. Las diferencias con el mezcal son amplísimas y desde siempre me ha fascinado el mezcal. En realidad, el tequila es un mezcal producido bajo estrictos procesos determinados por normas. El único agave autorizado para su elaboración es la variedad azul o tequilana weber. Y su producción se limita a seis estados: Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Nayarit, Guanajuato y Veracruz. 
Las condiciones del destilado mexicano han pasado de las más infames por ser considerado una bebida orientada a las clases de escasos recursos, viciosos y maleantes, hasta ser ofertado por diferentes expresidentes de la República como la bebida oficial del País. Un camino tortuoso hasta llegar a ser uno de los tragos más vendidos en el orbe.
De la diversidad en la calidad de las marcas se puede hablar semanas completas. Insisto mi confesa devoción por el muy oaxaqueño mezcal, pero en ocasiones hay tequilas que llaman mi total atención. Las marcas se han dedicado a promover la bebida como un estandarte nacional sin pensar en las consecuencias para los productores artesanales o para otras bebidas que también son banderas de la mexicanidad.
Esfuerzos magníficos han hecho los productores, su Consejo Regulador y expertos como el maestro Francisco Hajnal para que en Bruselas, Bélgica –sede del más importante concurso de vinos- se incluyera un concurso de tequilas en donde los paladares más refinados se sorprendieron ante la virtud del destilado. Además promovieron la división en categorías de tequila: del joven o blanco, reposado, añejo y extra-añejo. Estos últimos tres tienen guarda en barrica de roble que les infiere características amaderadas, más parecidas a un coñac o whisky.
Sin más referencias, de la degustación del tequila hay que decir que es un trago de potencia alcohólica de 38º a 40º, de aromas a frutas tostadas, semillas, hierbas verdes y ligeros ahumados de la planta.
Recomendación del mes
El extra añejo de la marca Revolución es de bocado elegante, sofisticado y respetuoso con la bebida original. Su potencia alcohólica está balanceada con aromas cítricos, a especias, y hierbas verdes. Los sabores amaderados de la barrica de reposo están bien graduados y no ofenden. Ideal para beber como aperitivo, digestivo y acompañado de cocina oaxaqueña de autor.
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laloplascencia

Cocinero mexicano dedicado a la investigación gastronómica. Nombrado por diario Excelsior como "El chef que ha revolucionado la forma de entender la gastronomía mexicana" Fundador de CIGMexico - Lalo Plascencia, nombrado Maestro Cocinero de México, conferencista, masterclass y promotor de #sherryMX Creador del Seminario de Actualización en Cocina Mexicana y Gastroinnova: Seminario de Innovación y Creatividad en Cocina Mexicana

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