Ser y Estar

 

 

 

 

Para la construcción personal y social, el lenguaje es un instrumento definitivo. Su comprensión permite profundizar la personalidad colectiva de un pueblo, sus retos inconscientes, y sus auténticas posibilidades de transformación. El lenguaje, en este caso concebido como verbo, denota posturas ante la vida, maneras de comprender la existencia propia y ajena.

 

 

Nada más sensible para la construcción de los idiomas inglés y español que los verbos to be, y su contraparte ser y estar, ya que son la base para la comprensión de ambas lenguas, y construyen directa o indirectamente frases elaboradas y enunciados simples que dan sentido lingüístico posterior.

 

 

La comprensión profunda del lenguaje podría ayudar a revelar, a la luz de otros estudios, algunas razones de las diferencias que guardan las sociedades hispanoparlantes de las inglesas, para reconocer entonces vías para comprenderlas, modificarlas o aceptarlas. En última instancia, este texto es un esfuerzo para que desde el lenguaje se puedan revelar puntos de inflexión en mis postulados sobre transformación personal y luego social a través de la gastronomía, que hoy son acordes en Latinoamérica.

 

 

Para entrar en materia, en lenguas anglosajonas el verbo to be condensa y reduce múltiples acciones y posibilidades que en español se traducen como ser o estar. Nada más distante para las hispanoparlantes que tener un solo verbo que simplifica, en sentido lingüístico y sin interpretaciones a priori, la construcción de frases donde el lugar y la existencia ocupan una misma forma para expresarse.

 

 

Para los de habla inglesa, este verbo significa lo que se es (ser) e igualmente se ocupa bajo otros contextos y razones, con la intención de expresar un lugar (estar). Entonces, la expresión I am succesfull (soy exitoso) para el inglés puede entenderse como una intención de definir quién soy, cómo soy. 
Así, el éxito define al sujeto en cuestión, en este caso, yo. Por su parte, la expresión I am in Latinamerica (estoy en Latinoamérica) expresa un espacio físico al agregársele la preposición en, que permite el reconocimiento de un lugar físico que modifica al sujeto.

 

 

Con esto se expone sencillamente el uso del verbo to be, que es capaz de expresar dos cosas distintas con ciertas modificaciones adverbiales pero sin alteraciones de la sustancia morfológica. 
Pero el lenguaje es tridimensional y así sus interpretaciones. En realidad al mismo tiempo que se expresa el lugar físico (I am in Latinamerica), queda implícito que confirma existencia, es decir, se es. Aparentemente no se podría estar sin ser, ni viceversa, y que siempre que se está en un sitio físico se es de manera existencial.

 

 

El mismo verbo to be significa ser o estar, que a la luz de la introspección parece más que una disyuntiva, un complemento o sinónimo. Se deduce entonces que para los angloparlantes, cuando se está en un lugar, se es como persona, y viceversa. Lo anterior es positivamente esclarecedor en sentido existencial. El uso del verbo to be les otorga facultad de entender -filosóficamente- que la presencia física en un contexto delimitado y palpable reconoce existencia en el sentido inmaterial.

 

 

Visto de este modo, hablar inglés como motor de identidad social, parece garantía de reconocerse como personas que son y están al mismo tiempo. Que estánen un lugar porque son los más aptos, y que cada vez que están en un sitio es por las razones correctas, que su presencia reconoce su valía existencial, habilidades personales e interpersonales y capacidad humana infinita traducida en sabiduría. Alguien que sube a un escenario o gana un premio es porque lo merece, y punto final.

 

 

Sin embargo, todos lo análisis tienen dos lados, como las monedas. Lo que es lingüísticamente económico, es filosóficamente dicotómico. Entonces, para esta lectura del verbo to be también hay un sentido negativo o contrario que se desvela en un análisis desde las lenguas hispanas: con el simple hecho de estar en un lugar material, podría deducirse o interpretarse que se es en el sentido no físico e inmaterial. Es decir, la existencia reducida al sitio que se ocupa, sin importar lo no visible, sino priorizando lo exhibible o físicamente revelador. El supravalor de lo presencial.

 

 

“Como te ven, te tratan” y “para ser, hay que parecer”, frases aparentemente inofensivas pero que demostrarían que la valía de lo físico somete a la existencia misma. Nada más esclarecedor del perfil negativo –y complementario- del uso del verbo to be desde la interpretación de los que no hablan dicha lengua como materna. Dos lados de la moneda, innegables y determinantes.

 

 

Estos planteamientos pueden interpretarse, a la luz del análisis psicológico del mundo contemporáneo, como un sitio físico que representa ese éxito. Una premiación, una reunión de amigos, un reconocimiento, o simplemente estar por estar, tomarse una fotografía, subirla a las redes sociales, hacerse famoso. Éxito que puede ser duradero, si se repite la fórmula consistentemente, pero que desde la introspección filosófica es fugaz, intermitente y falaz.

 

 

A la distancia para los latinos, esto definitivamente es una manera de ver la vida, de entenderse como individuos y como sociedad, y que podría ser transmitida inconscientemente a través del lenguaje inglés, que se cuela por la enseñanza formal básica y que se apuntala a través de las posturas globalizantes, mercadológicas, y en muchos sentidos, imperialistas que tienen ciertas empresas y políticos de Estados Unidos, que bañan con su discurso la vida de muchos países.

 

 

Y hablar de Estados Unidos no es coincidencia. Al ser ellos la sociedad que ha llevado al idioma inglés a un sitio de preponderancia global y convertirlo en lengua universal durante varias décadas, adquiere un lugar sine qua non en este análisis. Como siempre, estoy consciente de la flexibilidad categorizante de mis aseveraciones: EEUU no es el diablo ni nosotros los corderos inocentes y sometidos. Esta es una relación de uso y abuso, de violencia intrapersonal, de saber que es un juego que nos enseñan a jugar, que aprendemos a jugarlo, y que hasta aprendemos a disfrutarlo y usarlo.

 

 

El mundo está lleno de complementos, de posibilidades y disyuntivas. Es en Estados Unidos donde se desarrollan también muchas de las contracorrientes imperialistas que combaten planteamientos promovidos por sus empresas monopólicas o su gobierno. De manera simple: ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre. No olvidemos que este es un análisis del verbo to be, provocador, pero análisis lingüistico al fin.

 

 

Para hacerlo más cercano y aterrizar en México, la frase “quien se mueve no sale en la foto” adjudicada a los políticos mexicanos de los años dorados del PRI, es una muy mexicana forma de traducir esta circunstancia. Hoy, otras generaciones de políticos dicen que: “hay que moverse para salir en la foto”, como recordatorio de la modernidad comunicacional que da una sensación de omnipresencia.

 

 

Entiéndase que a este análisis le eran imprescindibles los postulados comunicacionales de las redes sociales, y la hiperconectividad como demostrativo de la urgencia, del inmediato, de lo probablemente fugaz y posiblemente falaz, pero siempre definitorio y determinante. La evolución del homo videns; Sartori y Darwin sentados a la mesa.

 

 

Y sí, ese apego por lo falaz parece reinar el mundo desde las redes sociales, desde la necesidad de estar en un sitio sólo por estarlo. Una carrera para aparecer en los lugares de privilegio: sentarse en primera fila, aplaudir más fuerte, gritar más alto. Parece entonces un despropósito considerar ser como individuo existencial, sin estar en el sitio donde seas visto.

 

 

¿Qué importa ser alguien cuando lo que verdaderamente prevalece es ser visto por muchos o por todos, o por quien se pueda, o deje?, ¿qué importa hacer bien las cosas si parece que lo principal es estar en los lugares donde se premia a la aparición pública?, ¿qué importan los valores que buscan trascendencia cuando a veces parece que el premio a la búsqueda existencial se reduce a estar en un sitio y con eso basta?, ¿qué importa no ser alguien, cuando se tienen los medios para estar y a golpe de insistencia convencer que se es alguien?. Reflexiones que pueden guiar un análisis efectivo de la actitud contemporánea global, adolescente, paradójicamente efímera.

 

 

Bajo este esquema posmoderno, la vida se reduce a estar: comunicarse efectiva y consistentemente, aparecer de manera estridente, hacer sonido sin importar que la frecuencia muchas veces se convierta en ruido. Sirva esto como una forma realista de ver cómo nos determinamos a través del lenguaje, cómo se puede construir una manera de vivir el mundo con tan solo hablarlo, expresarse desde la inconsciencia de la palabra. Estar sin querer ser.

 

 

Una tercer vía

 

La complejidad siempre viene cuando comienzan las traducciones. El análisis del verbo to be está realizado desde el español mexicano como lengua materna, ya que los hispanoparlantes para expresar rasgos de personalidad y/o de ubicación siempre utilizan dos verbos distintos. En México así está construido el lenguaje: Yo soy exitoso (I am succesfull) nada tiene que ver con la frase Estoy en Latinoamérica (I am in Latinamerica). Son dos verbos distintos, dos maneras de enfrentar el lenguaje y distinguir formas de enfrentar la vida, coinciden en que ambos verbos están refiriéndose a la primer persona del singular, que lo modifican y lo contextualizan, pero en realidad parecieran dos caminos distintos aunque ambos aluden y determinen al sujeto en cuestión, o sea, yo.

 

 

En español, suena que para ser no necesariamente se tiene que estar, y viceversa. Es una división natural del idioma que libera al espíritu de la duda. Se puede seleccionar un camino u otro, en el que se escoja estar pero no ser, como lo expuesto en el análisis negativo del verbo to be. O tal vez se decida por el otro camino, que es el ser sin la necesidad de estar, como aludiendo a un entendimiento mayor, o a una renuncia personal y filosófica de los estándares materialistas que a veces regulan la sociedad.

 

 

Sea cual sea el caso, existe una tercer vía. Una que refiere a un trabajo personal intenso, introspección permanente, y autenticidad personal y social. Una que combina ambas posturas positivas –la inglesa y española- del mismo verbo, y que podría reconciliar a muchos con sus mundos internos y externos. Esa tercer vía sencillamente es ser y estar. La clave en esta tercer vía está en la conjunción Y, que expresa unificación, relatividad, y consistencia entre dos conceptos.

 

 

Así de simple, así de concreto, sin disyuntivas, sin limitantes, con la seguridad de que ambos verbos contienen en sí mismos posibilidades para el desarrollo y evolución. Ser y estar al mismo tiempo significaría entonces reconciliarnos con la postura de habla inglesa en la que el verbo significa dos cosas al mismo tiempo, y que con ánimos de promover el desarrollo positivo de un pueblo –desde la comprensión los alcances de sus determinantes lingüísticos- le permite entenderse como seres en constante búsqueda por definir su existencia y su sitio.

 

 

Desde el español mexicano, nos permitiría hacernos preguntas. ¿Para qué se es?, ¿existen mejores maneras de ser, al estar en otros lugares?, ¿buscar mejorar la existencia (el ser) significa recorrer caminos (estar) en la mayor cantidad de sitios posibles, o, para ser mejores simplemente se debe serlo en el sitio donde se está?, y si el mundo se mueve tan rápido ¿para qué necesitamos estar en todos lados cuando pareciera que no se puede ser en ningún lado, sino en la transición permanente, de viaje en viaje, de fiesta en fiesta, de aeropuerto en aeropuerto, de congreso en congreso?

 

 

Sin dudas, ser y estar al mismo tiempo desatarían tiempos de mayor paciencia, casi utópicos. De calma ante la vorágine mediática, de seguridad ante aquel que califica, critica o señala. Tras el camino de reflexiones, ofrecería templanza y voluntad, entrega y arrojo, ganas de moverse sin desarraigo, ganas de quedarse sin estancarse. Resultaría en reflexiones sobre las medidas del hombre para el hombre, sobre la idea o concepción moderna del éxito y los costos que muchos deciden o quieren pagar para obtenerlo.

 

 

En esa línea, el hispanoparlante tendría la posibilidad de reflexionar sobre cómo quiere estar, para qué quiere estar, desde dónde decide ser. Preguntas que tienen que ver más con una necesidad de evolución que con ganas de seguir manteniendo distancias insostenibles. Ser y estar sin dudas es un arma, como verbo, como acción. Posturas vitales de aquellos conscientes de su papel en el mundo moderno.

 

 

Tomar lo mejor de cada idioma, analizarse, contrastarse, y definirse. No cometer los errores de otros para aprender de ellos y fluir en el camino que le toca vivir, como sociedad, como individuo. El latinoamericano, desde su lengua, entonces tiene oportunidades reflexivas que tal vez otras sociedades no tienen. No se necesita de unificación total de la reflexión, sino de una necesidad por reflexionar desde varios ángulos, con aristas, con diferencias pero también con coincidencias.

 

 

Para los hispanorparlantes es un llamado a revalorar su idioma, repensarlo desde una postura esclarecida y positiva. Una forma de decirle al mundo que aquí, en México y en la mayoría de América, se habla español, se busca y se quiere, ser y estar.

 

 

 

 

P.D. Este texto es el resultado de varios meses de reflexión, pero está escrito a propósito de la pasada ceremonia de la primera edición de los Latin American 50 best Restaurants que emula a su contraparte global, y a la edición asiática.

 

 

Por cierto, la lista original fue creada hace varios años por la revista Restaurant Magazine al calificar a los mejores 50 restaurantes del mundo. Una revista londinense. Sí, inglesa; escrita y hecha en inglés. Hablar inglés no es malo, este texto es un punto de inflexión. Ahora que lo sabe, vuelva a leer el texto con esto en su mente, el análisis cambia y la forma se modifica. Saque usted sus propias conclusiones. Por su atención, gracias.

 

 

 

Lalo Plascencia

 

Investigador gastronómico – Kuuk Investigación – Embajador Modelo

 

Formado cocinero en la Universidad del Claustro de Sor Juana y la Cátedra Ferran Adrià de Ciencias y Cultura de la Alimentación. Desarrollo un Modelo de Investigación Gastronómica único en su tipo. Imparto clases y conferencias magistrales de cocina mexicana en universidades nacionales y extranjeras. Pienso, como, escribo, existo.

 

 

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laloplascencia

Cocinero mexicano dedicado a la investigación gastronómica. Nombrado por diario Excelsior como "El chef que ha revolucionado la forma de entender la gastronomía mexicana" Fundador de CIGMexico - Lalo Plascencia, nombrado Maestro Cocinero de México, conferencista, masterclass y promotor de #sherryMX Creador del Seminario de Actualización en Cocina Mexicana y Gastroinnova: Seminario de Innovación y Creatividad en Cocina Mexicana

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