Ikebana. Más que flores, paraíso

Por Señor Sapiens
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Desde el comienzo de los tiempos, el hombre ha participado en una incansable búsqueda de lo que en occidente conocemos por balance.  Culturas milenarias han dedicado sendas poesías y valientes cantos para tratar de encontrar esa faltante inspiración; de hecho, grandes sabios han consagrado sus vidas para  alcanzar tan anhelado objetivo. 

Esta historia comienza en Japón con un tal Ono-No-Imoko, erudito sacerdote budista del Siglo VI que, nada contento con la manera indecorosa con la que su pueblo ofrendaba  flores a Buda, se atrevió a experimentar con arreglos sui generis que reflejaban la armoniosa relación que debería existir entre el cielo, el hombre y la tierra. 

Su propuesta llamada Ikebana, que significa “darle vida a las flores”, tuvo tanto revuelo que desde sus inicios no solo se consideró una forma de decorar con flores por el mero fin de agradar. Este nuevo estilo de adoración se elevaría a nivel de disciplina, transporte necesario de los budistas para alcanzar una espiritualidad y aterrizar así al estado del balance perfecto entre mente, cuerpo y alma. 

Hoy en día sucede algo parecido en el mundo del vino. Muchos productores buscan desesperadamente a la escurridiza inspiración y de paso “tropezarse con su piedra filosofal”, aquella que les permita elaborar un fermentado de uva perfectamente equilibrado.

Todo esto viene a colación porque una noche en compañía de grandes amigos, llegó a mis manos y a mi paladar, un vino del Valle de Napa de nombre Mica 2009. Su minimalista etiqueta escondía sin pretensiones lo mayúsculo que en realidad sería.  Ni tardo ni perezoso se le hicieron los honores correspondientes y pues se reveló a sí mismo: perfecto balance, elegancia y riqueza en cada uno de sus sorbos. El vino que deseas beber por siempre sin terminar jamás.

Frescas moras, cerezas maduras, recuerdos de café exprés y lavanda, chocolate amargo y crême brulée  fueron aromas y sabores que audazmente despertaban respiro tras respiro, sorbo tras sorbo. El roble muy bien integrado, taninos finos y un final prolongado, casi interminable. Para mí, la versión perfecta del universo y de un Cabernet Sauvignon: concentrado y ligero a la vez.

Sin duda alguna, las autoras de este vino, Rebecca Weinburg y Celia Welch, que son las mismas del  famosoBuccella  al igual que el religioso Ono-No-Imoko, no solo pensaron en hacer algo con el simple fin de agradar, sino tambien de inspirar y servir de vehículo para llevar a quienes lo disfrutan al mismo lugar a donde te lleva el Ikebana: a un paraíso donde la mente, cuerpo y alma se ponen a tono con el universo.

Nada más

El Señor Sapiens

Exploro las historias detrás de lo que como y bebo. Mi inspiración surge de aquellos sabios que conciben elementos únicos que alimentan el alma. Me apasiona el vino, los destilados, la comida y todas las experiencias que giran a su alrededor. Nada más.
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laloplascencia

Cocinero mexicano dedicado a la investigación gastronómica. Nombrado por diario Excelsior como "El chef que ha revolucionado la forma de entender la gastronomía mexicana" Fundador de CIGMexico - Lalo Plascencia, nombrado Maestro Cocinero de México, conferencista, masterclass y promotor de #sherryMX Creador del Seminario de Actualización en Cocina Mexicana y Gastroinnova: Seminario de Innovación y Creatividad en Cocina Mexicana

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